La mayoría de empresas desconocen sus gastos en IA
Solo el 26% de las empresas conocen sus costos reales en IA, según KPMG. La falta de visibilidad financiera amenaza el retorno de inversión.
El 74% de las empresas no sabe cuánto gasta en inteligencia artificial
La implementación acelerada de soluciones de inteligencia artificial en el entorno corporativo ha revelado un problema crítico de gestión: la inmensa mayoría de organizaciones carece de sistemas adecuados para monitorizar sus inversiones en estas tecnologías. Esta ceguera financiera pone en riesgo la viabilidad económica de proyectos que suponen miles de millones en inversión global.
¿Qué ha pasado?
Un estudio reciente de KPMG ha destapado una realidad preocupante en el mundo empresarial: apenas el 26% de las compañías tiene visibilidad completa sobre sus costos relacionados con inteligencia artificial. Esto significa que tres de cada cuatro organizaciones están implementando tecnologías IA sin un control presupuestario efectivo.
La consultora señala que esta falta de transparencia afecta a todos los niveles de gasto: desde la adquisición de herramientas y plataformas hasta los costos de computación en la nube, pasando por la formación de equipos y la contratación de talento especializado. El problema se agrava porque muchas empresas adoptan soluciones de IA de forma descentralizada, con diferentes departamentos implementando sus propias herramientas sin coordinación con el área financiera.
El informe también revela que esta carencia de visibilidad no es únicamente un problema de pequeñas empresas con recursos limitados, sino que afecta igualmente a grandes corporaciones que destinan presupuestos millonarios a proyectos de transformación digital basados en IA.
Por qué importa
Esta falta de control financiero representa un riesgo significativo para el retorno de inversión en inteligencia artificial. Sin datos precisos sobre el gasto real, las empresas no pueden evaluar si sus proyectos de IA están generando el valor esperado ni tomar decisiones informadas sobre dónde asignar recursos.
El problema se vuelve especialmente crítico en un momento donde la presión por adoptar IA es intensa. Las organizaciones que no pueden medir adecuadamente sus costos corren el riesgo de sobreinvertir en soluciones redundantes, mantener herramientas infrautilizadas o, peor aún, abandonar proyectos viables por falta de comprensión real de su rentabilidad.
Para los directores financieros y responsables de tecnología, esta situación plantea un desafío urgente: establecer sistemas de seguimiento y gobernanza que permitan rastrear cada euro invertido en IA. La ausencia de estos controles puede llevar a una espiral de gastos ocultos que erosionen la rentabilidad sin que la dirección sea consciente hasta que sea demasiado tarde.
Contexto
El problema de visibilidad en costos de IA no es nuevo, pero se ha intensificado con la explosión de herramientas y servicios tras el lanzamiento de ChatGPT en 2022. A diferencia de las inversiones tecnológicas tradicionales, donde los costos eran más predecibles y centralizados, la IA generativa ha democratizado el acceso a través de APIs y suscripciones que pueden contratarse desde cualquier departamento.
Consultoras como Gartner y Forrester ya habían advertido sobre esta tendencia, señalando que la adopción shadow IT de herramientas IA complica aún más el panorama financiero. La diferencia con el estudio de KPMG es que cuantifica por primera vez la magnitud del problema, evidenciando que no se trata de casos aislados sino de una carencia sistémica en la gestión empresarial de tecnologías emergentes.
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